Domingo, 5 de Março de 2017
Sánchez Meca no entendió qué es objeto material para Kant

Diego Sánchez Meca, aunque es un catedrático español de gran valía en la Filosofía, no interpreta correctamente, al igual que sus pares, el pensamiento de Kant, en la cuestión fundamental de la naturaleza de la materia. En 34 páginas que escribió sobre la doctrina de Kant en su libro Teoría del Conocimiento (Dikinson, Madrid, 2001) Sánchez Meca no hace una sola referencia a la idealidad/ inmaterialidad de los cuerpos materiales como, por ejemplo,  árboles, nubes, piedras, en la teoría de Kant.

 

Escribe:

«El objeto de la investigación de Kant es el estudio de los elementos o funciones a priori que dan orden y unidad a las impresiones. Kant los encuentra en tres níveles distintos de la estructura del sujeto:

a) En el nivel de la sensibilidad (Estética transcendental) como formas del espacio y del tiempo, formas de organización que intervienen en los juicios sintéticos del conocimiento sensible.

b) En el nível del entendimiento (Analítica transcendental). Kant descubre las categorías como elementos que configuran las percepciones sensibles elevándolas a conocimento intelectual (...).

c) En la Dialéctica transcendental, Kant analiza las ideas de la razón, las cuales, referidas a cosas absolutas (Dios, alma, mundo) engendran ficciones o ilusiones.»

(Diego Sánchez Meca, Teoría del Conocimiento, Dykinson, Madrid, pp 276-277). 

 

Lo que faltó decir es que la investigación de Kant se basa en la idea que la materia, el caos de la materia donde provienen los objetos como água, tierra, casa, etc, se halla dentro de la sensibilidad del sujeito, es decir, del espírito de éste, aunque fuera de su cuerpo físico, y, por lo tanto, la matéria es invención de la mente y es mental.

 

Pero en Sánchez Meca no hay ni una sola palabra sobre el carácter incorpóreo de los objetos visibles y tangibles. Una absoluta ignorancia sobre esta tesis fundamental de la ontognosiología de Kant:

 

«Deberíamos, sin embargo, recordar que los cuerpos no son objetos en sí mismos, que están presentes a nosotros, pero  una simple manifestación fenoménica, no se sabe de que objeto desconocido ... que, por lo tanto,no es el movimiento de la materia que produce en nosotros representaciones, sino que él mismo (y por lo tanto también la materia que deviene cognoscible) es mera representación ... "(Kant, Crítica de la razón pura, Fundación Calouste Gulbenkian, Lisboa, pp 363-364 nota: la negrita es puesta por mí).

 

Esta crítica a Sánchez Meca es extensible a la universidad mundial dónde, al parecer, no hay siquiera un solo catedrático que haya intuído este aspecto esencial del idealismo de Kant, igual al de Berkeley en esta cuestión: la irrealidad de la materia.

 

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Sexta-feira, 3 de Outubro de 2014
Equívocos de Ferrater Mora: ¿ la filosofía de Leibniz es idealismo?

En su célebre Diccionario de Filosofía, José Ferrater Mora se equivoca sobre lo que es idealismo, asignando la designación de idealismo a la doctrina de Leibniz. Escribe:

 

«En Leibniz, el idealismo aparece bajo forma monadológica y es, en rigor, un espiritualismo y también un pampsiquismo. Como sólo las mónadas son reales, hay que sostener la idealidad del espacio y del tiempo y en general, de muchas de las llamadas "relaciones". En cierto modo, el idealismo de Leibniz es menos obvio que el de Descartes. En todo caso no es un idealismo subjetivo, ni siquiera en el sentido cartesiano de "sujeto" »

(José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Ariel, Tomo II, E-J, pag. 1737; la negrita es destacada por nosotros)-

 

Que la doctrina de Leibniz es un espiritualismo no hay dudas, si por espiritualismo se concibe la teoría que sostiene que el Espíritu (dioses, Díos) es el principial, el creador de la materia. Mas decir que la doctrina de Leibniz es un idealismo carece de justificación y no está correcto...

Lo que distingue el idealismo (material) del realismo (material) es lo siguiente: para el idealista, el mundo material de árboles, llanuras, casas, etc., es un conjunto de sensaciones y ideas creadas en la mente de un o muchos sujetos y la materia desaparece con la muerte de esas mentes (esta es, de hecho, la posición de Berkeley e Kant); para el realismo, el mundo de materia subsiste por sí mismo a pesar de la extinción de una o todas las mentes humanas.

 

 Leibniz teoriza la existencia de mónadas, es decir, átomos de la naturaleza física y psíquica, indestructibles e inmunes a influencias del exterior,  anteriores a la mente humana e independientes de esta y por eso es un filósofo realista como Demócrito y Leucipo, aunque admite mónadas imateriales como el alma:

 

1

« La Mónada de que hablaremos aquí, no es otra cosa que una sustancia simple, que forma parte de los compuestos; simple, es decir, sin partes.» (Gottfried W.Leibniz, Monadología, Ediciones Folio, Barcelona, pag. 21)

 

3

 

« Allí donde hay partes no hay, por consecuencia, ni extensión, ni figura, ni divisibilidad possible. Y estas mónadas son los verdaderos Átomos de la Naturaleza y, en una palabra, los Elementos de las cosas.»

 

4

 

«No hay que temer en ningún caso la disolución y no es concebible ninguna manera mediante la cual una sustancia simple pueda perecer naturalmente.»

 

7

 

«No hay medio tampoco de explicar como una Mónada pudiera ser alterada o cambiada en su interior por alguna otra criatura; pues no se puede transponer nada, ni concebir en ella ningun movimiento interno que pueda ser excitado, dirigido, sustentado o disminuido dentro de ella, como ocurre en los compuestos, donde hay cambio entre las partes. Las Mónadas no tienen ventanas, por las cuales algunas cosas puedan entrar o salir en ellas». (Gottfried W.Leibniz, Monadología, Ediciones Folio, Barcelona, pag. 21)

 

 

No se confirma en estes textos la «idealidad del espacio y del tiempo» de los que Ferrater Mora habla.  La doctrina de Leibniz es un realismo, aunque no es realismo natural, sino crítico, esotérico, constructivista, que sigue la teoría de los princípios homeoméricos de Anaxágoras: en el microcosmos hay numerosos macrocosmos reducidos. Por ejemplo, según el filósofo griego antiguo, una zanahoria se compone de zanahorias muy pequeñas y de ojos humanos y hígados muy pequeños e invisibles porque la zanahoria fortalece los ojos y el hígado. Leibniz escribió:

 

66

«Por donde se ve que hay un mundo de criaturas, de Vivientes, de Animales, de Entelequias, de Almas en la más pequeña porción de materia».

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«Cada porción de la materia puede ser concebida como un jardín lleno de plantas; y como un Estanque lleno de peces. Pero cada ramo de la planta, cada miembro del animal, cada gota de sus humores es, a su vez, un jardín o un estanque semejante.»(Gottfried W.Leibniz, Monadología, Ediciones Folio, Barcelona, pag. 43).

 

Es cierto que se puede llamar pampsiquismo a la doctrina de Leibniz. El pampsiquismo sostiene que hay una psique universal, presente en todas las cosas materiales: los árboles e incluso las piedras y los ríos sienten, tienen un psiquismo muy rudimentario. El escribió: 

 

19

 

« Si queremos llamar Alma a todo lo que tiene percepciones y apetitos en el sentido general que acabo de explicar, todas las substancias simples o Mónadas creadas podrían ser llamadas Almas; pero como el sentimiento es algo más que una simple percepción, concedo que el nombre general de Mónadas y de Entelequias basta para las sustancias simples que no tengan sino eso; y que se llama Almas solamente a aquéllas cuya percepción es más distinta y está acompañada de memoria.».»(Gottfried W.Leibniz, Monadología, Ediciones Folio, Barcelona, pag. 27).

 

Esto puede interpretarse así: el fuego que está devorando un trozo de madera tiene apetito en hacerlo y la madera tiene la percepción de que está siendo reducida a cenizas. Es un hilozoísmo: la materia( hylé) es animada, tiene vida (zoé).

 

Solo la filosofía marxista, que califica todas las filosofías que admiten Díos como "idealismos", seguirá proclamando el "idealismo de la monadalogía de Leibniz". Pero no es así: se trata de realismo material, al contrario de la doctrina de Kant y Berkeley, porque las mónadas no son creaciones del espíritu humano y constituyen la naturaleza material y los almas imateriales.

 

Ferrater Mora desliza en el pantano de la confusión intelectual, al igual que la comunidad académica, cuando se trata de verificar los sentidos de la palabra «idealismo». Él no sabe distinguir, con claridad, al igual que la generalidad de los profesores universitarios, el idealismo material de Kant del idealismo formal / realismo material de Hegel.  

 

 

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Terça-feira, 16 de Setembro de 2014
Equívocos de Ferrater Mora sobre el idealismo de Kant

En su célebre Diccionario de Filosofía, José Ferrater Mora comete errores al tratar del tema idealismo. Escribe:

 

«En el centro del pensamiento idealista se encuentra Kant. Éste rechaza el idealismo problemático de Descartes y el idealismo dogmático de Berkeley, si bien encuentra el primero más justificado que el segundo. Pero el rechazo de estas formas de idealismo no le impide formular su proprio idealismo, el único que estima aceptable: el idealismo trascendental. Éste consiste en poner de relieve la función de lo «puesto» en el conocimento. El idealismo trascendental (o formal) kantiano se distingue, pues, de lo que Kant llama "idealismo material" en lo que no es incompatible con el "realismo empírico", antes bien alcanza a justificar este último. No se afirma, por tanto, que los objectos externos no existen o que su existencia es problemática; se afirma únicamente que la existencia de los objetos externos no es cognoscible mediante percepción inmediata. El idealismo trascendental kantiano no funda el conocimiento en lo dado (VÉASE), sino que, en todo caso, hace de lo dado una función de lo puesto.»

(José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Ariel, Tomo II, E-J, pag. 1737; la negrita es destacada por nosotros)

 

Al contrario de lo que sostiene Ferrater Mora, el idealismo de Kant es un idealismo material, absolutamente lo mismo que el de Berkeley, en esencia. Hay diferencias inesenciales, por supuesto: Kant habla de categorías del entendimiento, de espacio y tiempo como formas a priori de la sensibilidad, es decir, modos irreales de los seres irreales (fenomenos) pero Berkeley sostiene, al igual, que el espacio y el tiempo no son objetivos, reales en sí mismos. Y ésto es tan claro como para percibir el siguiente texto de Kant :

 

«De hecho, la materia, cuya unidad con el alma plantea grandes dificultades, no es más que una forma simple o un  simple modo de representación de un objeto desconocido, formado por esa intuición que llamamos sentido externo. Por lo tanto, debe haber algo fuera de nosotros a lo que corresponde el fenómeno que llamamos materia ". (Immanuel Kant, Crítica de la razón pura, edición portuguesa, Fundación Calouste Gulbenkianpáginas 361-362, nota de pie de página; el destaque en negrita es puesto por mí)

 

Y aún escribió Kant:

 

«Debemos sin embargo recordar que los cuerpos no son objetos en sí mismos, que están presentes a nosotros, sino una simple manifestación fenoménica, quién sabe de qué objeto desconocido ... que por lo tanto no es el movimiento de la materia lo que produce en nosotros, representaciones, sino que él mismo (y por lo tanto también la materia que se vuelve cognoscible) es mera representación ... "(Kant, Crítica de la razón pura,  Fundación Calouste Gulbenkian, Lisboa, pp 363-364 Nota de pie de página;  la negrita es puesta  por mí). .

 

Resulta claro que la materia y el movimiento no existen fuera de nosotros, más allá de nuestra percepción sensible. No son más que "ideas", sensaciones. El númeno (Díos, alma, libertad, mundo como totalidad, etc) no es hecho de materia. No hay árboles-númenos, ni montañas-númenos, ni hierro-númeno, ni piedra-númeno. El hierro, la piedra, el árbol de madera y hojas son fenómenos, estan dentro del espacio (subjetivo) inventado por el hombre, no son sino representaciones en nosotros de un «objeto desconocido» no material, es decir, espiritual, metafísico.

 

Por tanto, el idealismo de Kant es justo lo mismo que el de Berkeley, ya que ambos dicen que la materia es representación (sensación o ideia subjetiva). Pero esto no es comprendido por la comunidad académica, desde Karl Popper hasta Saul Kripke y Heidegger, desde Husserl hasta Ferrater Mora y Olavo de Carvalho, comunidad que puede considerarse «burra», necia por su incapacidad de percibir la leyes de la analogía y del uno en el marco de las filosofías de Berkeley y Kant.

 

Berkeley dijo que «ser es ser percebido» y Kant sostuvo que «ser fenómeno, es decir, casa, árbol, cuerpo humano, etc, es ser percibido».

 

Kant lo comprendió, sí, pero se burló de Berkeley imitandole en su idealismo, añadindo a éste conceptos como formas a priori, categorías, trascendental, etc., aunque ridicularizando al filósofo irlandés al que calificó de idealista dogmático. Pero Kant era tan  idealista dogmático como Berkeley. El término idealismo trascendental no se opone como contrario a idealismo material: trascendental es el contrario de empirico, mienta el a priori, mienta que hay un idealismo material que habla de conocimentos innatos como los triangulos, círculos, números, como es el caso de Kant.

 

Kant fue deshonesto respecto a Berkeley quien es el verdadero creador del idealismo moderno material. Lo que Kant llama de "realismo empirico" no es más que idealismo material: la expresión «realismo empírico» mienta que los sentidos perciben como reales los cuerpos físicos a pesar de que no lo son, es decir, el entendimiento sabe que esos objetos son meras construciones de las categorías y de la sensibilidad con el espacio y el tiempo subjetivos y la imaginación. Pero Ferrater Mora y la generalidad de los académicos no han comprendido el significado de «realismo empírico» como falso realismo.

 

 

 

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Quinta-feira, 13 de Fevereiro de 2014
A crítica falaciosa de Kant a Berkeley

 

Na Crítica da Razão Pura, Kant desembainha a espada da crítica contra George Berkeley, a quem classifica de idealista dogmático. Atentemos  entre outras passagens,  na seguinte,  em que diz ser absurdo considerar que o espaço e o tempo existam em si mesmos, como reais, se se considera que os objectos materiais são irreais:  

 

«Com efeito, se considerarmos o espaço e o tempo como propriedades que, segundo a sua possibilidade, deveriam encontrar-se nas coisas em si e se reflectirmos nos absurdos em que se cai, desde que se admitam duas coisas infinitas, que não são substâncias, nem algo realmente inerente às substâncias, mas que devem ser contudo algo de existente e mesmo a condição necessária da existência de todas as coisas, já que subsistiriam, mesmo que todas as coisas desaparecessem, não se poderia mais censurar o bom do Berkeley por ter reduzido os corpos a simples aparência.» (Kant, Crítica da Razão Pura, Fundação Calouste Gulbenkian, Lisboa, pag 85-86; o negrito é posto por mim).

 

Kant tenta diferenciar fenómeno de aparência ou ilusão e atribuiu esta última categoria ao idealismo de Berkeley. É uma falácia. Já tratei este tema em outros artigos deste blog. Escreveu Kant:

 

«Seria culpa minha se convertesse em simples aparência o que deveria considerar como fenómeno. Eis o que não acontece segundo o nosso princípio de idealidade de todas as nossas intuições sensíveis; só quando se atribui realidade objectiva a essas formas de representação é que se não pode evitar que tudo se transforme em simples aparência.»(Kant, Crítica da Razão Pura´, Fundação Calouste Gulbenkian, Lisboa, pag 85; o negrito é posto por mim ).

 

 

Mas o que é atribuir realidade objectiva à representação? Kant fá-lo? Há uma objectividade realista e uma objectividade idealista. E Kant não as distingue, sequer... Aliás Kant diz o mesmo que Berkeley sobre os objectos físicos, pois não considera reais em si mesmos corpos como mesas, casas, árvores, átomos, sol, galáxia:

 

«Devíamos contudo lembrar de que os corpos não são objectos em si, que nos estejam presentes, mas uma simples manifestação fenoménica, sabe-se lá de que objecto desconhecido...de que, portanto, não é o movimento da matéria que produz em nós representações, mas que ele próprio (e, portanto, também a matéria que se torna cognoscível) é mera representação...»(Kant, Crítica da Razão Pura, Fundação Calouste Gulbenkian, Lisboa, nota da pag 363-364;o negrito é posto por mim). )

 

Eis a confissão de Kant: o fenómeno, o objecto ou a força material (o vento, o mar, a gaivota, a rocha, etc) é representação, é aparência de algo desconhecido. Se não são objectos em si, os corpos físicos são aparências. Não há meio termo: o fenómeno não é coisa em si, é ilusão tridimensional, é um conjunto de aparências. Kant tem exactamente a mesma posição de Berkeley, embora tente disfarçar o facto ao colocar «fenómeno» como meio termo entre coisa em si e aparência/representação. Mas de duas uma: o fenómeno ou é real ou não.

 

 O idealismo de Kant é, no essencial, o mesmo de Berkeley, com a diferença essencial de Berkeley afirmar Deus como real e Kant atribuir a Deus uma existência duvidosa (agnosticismo) classificando-o como númeno.  E as diferenças de Kant admitir a distinção ontológica entre qualidades primárias e secundárias e Berkeley não. E Kant construiu ainda as tábuas de categorias e de juízos puros, que são variações inessenciais do idealismo de Berkeley.

 

De duas uma: ou Kant era menos inteligente do que se pensa e interpretou mal Berkeley ou quis menorizar Berkeley, colhendo os louros de fundador do idealismo moderno,  e foi desonesto, deturpando a filosofia do bispo irlandês. Aposto nesta última hipótese.

 

Uma das provas da indigência intelectual dos filósofos consagrados dos séculos XX e XXI - como Heidegger, Russell, Sartre, Quine, Kripke, Goodman e tantos outros - e dos professores de filosofia em geral é não perceberem sequer esta identidade essencial: o idealismo de Kant é, ontologicamente, igual ao idealismo de Berkeley.  Que universidades são estas, incapazes de desmontar as falácias de Kant? Fechem-se as Faculdades de Filosofia! Não há nelas profundidade suficiente de pensamento. Só há títulos imerecidos, vaidades - exceptuando os títulos de alguns raros catedráticos de real valor, ultra minoritários no corpo docente.

 

 

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Quinta-feira, 4 de Agosto de 2011
As sete espécies de relação filosófica segundo David Hume e discrepâncias com Kant

 

No seu «Tratado da Natureza Humana», obra tão importante quanto a «Crítica da Razão pura» de Kant, David Hume escreveu:

 

«Há sete espécies diferentes de relação filosófica: semelhança, identidade, relações de tempo e lugar, proporção de quantidade ou número, graus de qualidade, contrariedade e causação. Podem dividir-se estas relações em duas classes: as que dependem inteiramente das ideias que comparamos entre si e as que podem variar sem qualquer mudança de ideias. É da ideia de triângulo que deduzimos a relação de igualdade que existe entre os seus três ângulos e dois rectos; e esta relação é invariável enquanto a nossa ideia permanecer a mesma. As relações de contiguidade e distância entre dois objectos pelo contrário podem variar apenas por uma alteração de lugar, sem qualquer mudança nos objectos ou nas ideias; e o lugar depende de inúmeras circunstâncias diversas, as quais a mente não pode prever. O mesmo se pasa com a identidade e a causação.» (David Hume, Tratado da Natureza Humana, pag 103, Fundação Calouste Gulbenkian; a letra negrito é colocada por mim).

 

As sete relações filosóficas são sete formas, uma delas a priori - parece-me que a proporção de quantidade ou número é a priori - e as outras seis a posteriori do entendimento e da faculdade perceptiva humana que correspondem, de certo modo, às doze categorias formuladas posteriormente por Kant. Hume escreveu:

«Já observei que a geometria ou a arte pela qual determinamos as proporções das figuras, embora ultrapasse muito, tanto em universalidade como em exactidão, os juízos imprecisos dos sentidos e da imaginação, nunca atinge contudo perfeita precisão e exactidão. Os seus primeiros princípios são ainda deduzidos da aparência geral dos objectos (...)

«Restam, portanto, a álgebra e a aritmética como as únicas ciências nas quais podemos levar uma cadeia de raciocínios até um certo grau de complicação, conservando contudo uma perfeita exactidão e certeza. Estamos de posse de um critério preciso que nos permite ajuizar da igualdade e proporção dos números; e, conforme estes correspondem ou não ao critério, determinamos-lhe as relações sem qualquer possibilidade de erro.»

(David Hume, Tratado da Natureza Humana, pag 105, Fundação Calouste Gulbenkian; a letra negrito é colocada por mim).

 

Kant leu Hume e inspirou-se nas suas «relações filosóficas», em particular na causação e nas relações de tempo e lugar. A revolução coperniciana no conhecimento - a inversão de papéis entre o sujeito e o objecto - de que Kant se proclama autor foi realizada, na Idade Moderna, não por ele mas por George Berkeley e prosseguida por David Hume.

 

Note-se que Hume considerou que aquelas sete relações - em particular as de identidade,  relações de tempo e lugar e causação ou causa-efeito - não podem por si sós produzir conhecimentos uma vez que necessitam de dados empíricos e quase todas nascem da comparação destes, isto é, nascem do concurso dos sentidos e da imaginação. Quase todas são pois relações filosóficas ou "categorias"  a posteriori, ao contrário das doze categorias de Kant que são estruturas a priori do entendimento, capazes de formular conceitos como o de "uno" e os de números três, quatro, cinco, sem haver experiência.

 

E Hume não incluiu nestas sete relações, entre outras, a categoria de substância/acidente que Kant viria a postular porque não gradua ontologicamente as qualidades dos objectos como Kant o fez. Segundo Kant, a essência de um vinho é o sumo  fermentado da uva e o sabor ou a cor são acidentes, qualidades subjectivas que não existem no fenómeno vinho mas no nosso modo de o perceber, mas Hume não via razões para tal distinção, uma vez que a cor e o sabor do vinho são propriedades tão essenciais quanto a textura líquida e a taxa de alcóol.

 

 

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Domingo, 10 de Julho de 2011
George Berkeley e David Hume: a mesma ideia de substância material como percepção ou ideia, o mesmo idealismo

 

David Hume (7 de Maio de 1711- 25 de Agosto de 1776) perfilhou o mesmo idealismo imaterialista que George Berkeley (12  de Março de 1685-14 de Janeiro de 1753) e não disfarçou a sua admiração por este , referindo-se-lhe como «grande filósofo»: 

 

« Levantou-se um problema muito importante com relação às ideias abstractas ou gerais, a saber, se elas são gerais ou particulares quando a mente as concebe. Um grande filósofo contestou a opinião estabelecida sobre este assunto e afirmou que todas as ideias gerais não são senão ideias particulares adstritas a um certo termo que lhes dá significado mais extenso e faz que evoquem outros indivíduos a elas semelhantes.» (David Hume, Tratado da Natureza Humana, pag 46, Fundação Calouste Gulbenkian, Lisboa; o negrito é da minha autoria).

 

Sobre a substância, em particular como matéria exterior ao corpo humano e independente de nós, Hume escreveu:

 

«Mas creio que ninguém afirmará que a substância é uma cor, um som, ou um sabor. A ideia de substância deve portanto provir de uma impressão de reflexão, se ela na realidade existe. Ora as impressões de reflexão reduzem-se às nossas paixões e emoções, nenhuma das quais com certeza pode representar uma substância. Portanto não temos uma ideia de substância distinta da de uma colecção de substâncias particulares, nem queremos dizer outra coisa quando falamos ou raciocinamos sobre ela.»

«A ideia de substância, assim como a de modo, não é senão uma colecção de ideias simples unidas pela imaginação, às quais se deu um nome determinado, que nos permite evocar, quer para nós próprios, quer para os outros, essa colecção.» (David Hume, ibid, pag. 45).

 

Comparado com o de David Hume, o pensamento de Berkeley limita-se a acrescentar Deus, o Autor da natureza, à tese de que os objectos materiais são percepções (impressões sensoriais) ou ideias no espírito humano:

 

«As ideias impressas nos sentidos pelo Autor da natureza chamam-se objectos reais; e as excitadas na imaginação, por menos regulares, vivas e constantes, designam-se mais propriamente por ideias ou imagens de coisas que copiam ou representam. Mas as nossas sensações embora nunca fossem vivas e claras são no entanto ideias, isto é, existem no espírito ou são por ele percebidas como as que ele mesmo forma. Às ideias dos sentidos atribui-se realidade maior, por mais fortes, ordenadas e coerentes do que as criadas pelo espírito; isso não prova que existam fora de ele. São também menos dependentes do espírito ou substância pensante que as percebe porque as provoca a vontade de um espírito mais poderoso; mas são ideias e nenhuma ideia forte ou fraca pode existir senão no espírito que a percebe.» (Berkeley, Tratado do conhecimento humano, pags 36-37, Atlântida; o negrito é de minha autoria).

 

 

Berkeley diz, basicamente, o mesmo que Hume: os objectos materiais fora do nosso corpo ( as casas, as montanhas, o céu com nuvens, etc) são apenas percepções ou um misto de percepções e ideias nossas, sempre alojados na esfera do nosso espírito que transcende o corpo. A cadeira e a mesa que vejo são percepções trabalhadas pela imaginação que as coloca fora do meu corpo, mas não existem fora do meu espírito. E Kant diz, essencialmente, o mesmo, recorrendo a conceitos como formas a priori da sensibilidade e do entendimento, fenómeno, númeno, apercepção transcendental pura, etc.

 

O mais surpreendente é que os Dicionários de Filosofia e os tratados de gnosiologia, que é como quem diz, as cátedras universitárias em geral classificam Hume de fenomenista, de empirista radical... mas não de idealista. O artigo sobre Hume do "Dicionário Oxford de Filosofia" de Simon Blackburn não classifica uma única vez de idealista o filósofo escocês:

 

«Hume foi o primeiro empirista moderno a recusar a ajuda quer dos princípios a priori do raciocínio, quer de qualquer outra ideologia que garanta a harmonia entre as nossas percepções e o mundo.» (Simon Blackburn, Dicionário de Filosofia, pag 210, Gradiva).

 

Mas empirista não se opõe a idealista, como idealismo se opõe a realismo. Empirismo e idealismo são espécies de géneros diferentes. Há empiristas idealistas e racionalistas idealistas. Há empiristas realistas e racionalistas realistas.

 

 

Se a ontognoseologia de Berkeley é, basicamente, a mesma que a de David Hume, por que razão atacou Kant o primeiro e não o segundo? Talvez por Berkeley sustentar, dogmaticamente, a existência de Deus e Hume não. E talvez porque foi lendo Hume que Kant se apercebeu da inexistência de determinismo rigoroso na natureza. E o ataque de Kant a Berkeley foi falacioso:

 

« O idealismo (o idealismo material, entenda-se) é a teoria que considera a existência dos objectos fora de nós, no espaço, ou simplesmente duvidosa e indemonstrável, ou falsa e impossível; o primeiro é o idealismo problemático de Descartes, que só admite como indubitável uma única afirmação empírica (assertio), a saber, eu sou; o segundo é o idealismo dogmático de Berkeley, que considera impossível em si o espaço, com todas as coisas de que é condição inseparável, sendo, por conseguinte, simples ficções as coisas no espaço. (..) Mas o fundamento deste idealismo foi por nós demolido na estética transcendental.» (Immanuel Kant, Crítica da Razão Pura, pag 243, Fundação Calouste Gulbenkian; o negrito é posto por mim).

 

Veja-se a posição de Kant, que sustenta a irrealidade do espaço, posição igual à de Berkeley que ele tão veementemente condena:

 

«Afirmamos pois a realidade empírica do espaço (no que se refere a toda a experiência exterior possível) e, não obstante, a sua idealidade transcendental, ou seja, que o espaço nada é, se abandonarmos a condição de possibilidade de toda a experiência e o considerarmos com algo que sirva de fundamento das coisas em si.» (Immanuel Kant, ibid, paginas 68-69).

 

"Realidade empírica" do espaço significa realidade aparente do espaço: nós vemos o espaço como algo situado fora do nosso corpo, mas esse "fora" é uma projecção subjectiva do nosso eu. O espaço, em si, é impossível tanto para Kant como para Berkeley. O ataque de Kant a Berkeley é uma série de paralogismos, de raciocínios errados, baseados na ambiguidade da terminologia kantiana. Para Kant, se a mente do sujeito se extiguisse, o espaço desapareceria porque é um cenário irreal de aparência objectiva. E para Berkeley, sucede o mesmo.

 

 

  

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Segunda-feira, 25 de Abril de 2011
Uma incompreensão fundamental de Anthony Kenny sobre a ontognoseologia de Kant

Anthony Kenny, catedrático inglês, escreveu o seguinte sobre a teoria ontognosiológica de Kant:

 

«Como os filósofos medievais e racionalistas antes dele, Kant estabeleceu uma distinção clara entre os sentidos e o intelecto; mas dentro do intelecto cria uma nova distinção entre o entendimento (Verstand) e a razão (Versnunft). A compreensão opera em combinação com os sentidos de modo a produzir o conhecimento humano: através dos sentidos, os objectos são-nos dados; através do entendimento, os objectos são tornados pensáveis. A experiência tem um conteúdo formado pelos sentidos, e uma estrutura determinada pelo entendimento. A razão, em contraste com o entendimento, é a tentativa do intelecto ir além daquilo que o entendimento pode alcançar. Quando divorciado da experiência, é "razão pura", e esta é o alvo da crítica de Kant.» (...)

 

«A estrutura transcendental é, em grande parte, dedicada ao estudo do espaço e do tempo. As sensações diz Kant, têm uma matéria (ou conteúdo) e uma forma. O espaço é a forma dos sentidos externos e o tempo é a forma dos sentidos internos.»(Anthony Kenny, Nova História da Filosofia Ocidental, volume 3, Ascensão da Filosofia Moderna, pag 117, Gradiva, Lisboa; o negrito é colocado por mim),

 

 

Quando escreve «a experiência tem um conteúdo formado pelos sentidos, e uma estrutura determinada pelo entendimento» Kenny equivoca-se parcialmente. A estrutura da experiência é determinada pela sensibilidade a priori - em particular pelas formas a priori, o espaço e o tempo - e também pelo entendimento. Kenny mostra entender que o espaço e o tempo são subjectivos e irreais, em Kant,  mas não atribui essa mesma irrealidade à matéria (exemplo: a madeira da árvore, o vapor de água da nuvem, o granito da casa, etc). E aí reside o seu erro.

 

 

 

O que falha em sir Anthony Kenny ao expor a ontognoseologia de Kant é, sobretudo, o não compreender nem esclarecer a natureza da matéria física, dos objectos materiais. Estes estão dentro ou fora de nós? Estão corporalmente fora e mentalmente dentro - porque a mente extravasa em muito o corpo físico do sujeito (Kant perfilha um idealismo material, como o de Berkeley, embora o negue). Esta posição de Kant, que usou ambiguamente a expressão "fora de nós", não foi compreendida por Kenny, nem por Bertrand Russell , Alain Renault ou Karl Popper - nem mesmo por Heidegger. Mas Hegel compreendeu Kant.

 

Não me consta que haja ao menos um  professor catedrático de Portugal, Espanha, França, Reino Unido, EUA que tenha discernido esta questão: os fenómenos na gnoseologia de Kant são os próprios objectos materiais, tão irreais como as ideias «objectivas» de Berkeley, não há nada material além do fenómeno, não há por exemplo, o fenómeno «casa» e o númeno «casa». Os catedráticos são mónadas, celas fechadas ao mundo externo. Conseguiram o seu lugarzinho na abóbada celeste da academia, o seu nicho de "santos" em que são venerados pelos alunos de forma mais ou menos acrítica e não vão mexer na torre das interpretações "consensuais" sobre Kant, Hegel, Heidegger e outros.

 

E isso põe a questão: não estarão as cátedras de filosofia nestes países vazias de grandes intelectuais, de genuínos pensadores, e preenchidas por doutorados de inteligência mediano-elevada, sem genialidade filosófica, meros repetidores de alguns clichés? Parece-me que sim.

Se há uma disciplina em que a fraude científico-intelectual é institucionalmente possível em vasta escala, é a filosofia: pequenos intelectuais, de pomposa retórica e ideias razoavelmente confusas, conseguem erguer-se às cátedras, ao título de «professor doutor», mercê de um trabalho persistente, de qualidade discutível, para não dizer mediana-medíocre, e de influências pessoais.

 

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Terça-feira, 16 de Novembro de 2010
Confusões de Ferrater Mora sobre o Em Si e o Fenómeno

De um modo geral, a grande maioria das correntes filosóficas distingue entre o em si , a realidade em si mesma, independentemente de eu e nós existirmos ou não, e o para-mim ou para nós, isto é, o fenómeno, aquilo que aparece. Por exemplo: uma pessoa em si, com as suas crises de melancolia oculta, os seus desejos suicidas que ninguém pressente, pode ser muito diferente enquanto fenómeno, isto é, aparência para nós: amável, educada, sorridente, optimista. Kant distingue entre a coisa em si ou númeno (a ideia ou objecto metafísico incognoscível: Deus, alma, liberdade) e a coisa para nós ou fenómeno ( exemplo: a árvore, a nuvem, o corpo físico).

 

 

 

Ferrater Mora hierarquiza assim as posições entre o em si, o fenómeno e a consciência cognoscente:

 

«Em geral, estas posições adoptadas até ao presente podem ser esquematizadas do seguinte modo . 1) posição exclusiva do em si (Parménides); 2) posição exclusiva do fenómeno (Berkeley); 3) o em si e o fenómeno existem separadamente e entre eles não há senão o nada (Parménides, ao formular a doutrina da opinião); 4) o em si e o fenómeno estão unidos pelo demiurgo (Platão); 5) divisão do em si numa multiplicidade (Demócrito); 6) afirmação do em si e da sua incognoscibilidade teórica (Kant).»

 

(José Ferrater Mora , Dicionário de Filosofia , Publicações Dom Quixote, Lisboa, 1991, pags. 157-158)

 

 

 

Há várias confusões nesta classificação, algo desgarrada, de Ferrater Mora:

 

A)     A posição idealista, imaterialista, de Berkeley (2) não é exclusiva do fenómeno, mas exclusiva da consciência cognoscente que absorve em si o fenómeno («as árvores e todo o cosmos estão dentro da minha gigantesca mente») e do em si , isto é, Deus e os diversos espíritos;

 

B)     A divisão do em si numa multiplicidade não está só em Demócrito (os átomos são, de facto, múltiplos) mas até em Berkeley ( o em si: Deus e os espíritos) e em Kant (o em si: os númenos).

 

C)    O em si e o fenómeno em Platão só estão unidos pelo demiurgo no momento da criação do universo dos fenómenos. Posteriormente, a sua união faz-se pela participação da forma dos fenómenos (sensíveis) nas Formas ou Modelos eternos do inteligível.

 

D)    A posição de Kant não é apenas a da incognoscibilidade do em si mas também a existência do fenómeno dentro da consciência cognoscente (posição similar à de Berkeley).

 

 

 

Como se deveria desdobrar de forma correcta o leque das teorias sobre o triângulo em si, fenómeno, consciência cognoscente?

 

Por exemplo, do seguinte modo: o em si está no fenómeno e ambos fora da consciência cognoscente (realismos natural e crítico/epistemológico); o em si está, incognoscível, atrás do fenómeno e ambos fora da consciência cognoscente (realismo fenomenista); o fenómeno, material, está dentro da consciência e o em si imaterial fora desta, metafísico (idealismos de Kant e Berkeley); o em si material é incognoscível e ignora-se se está dentro ou fora da consciência, e é, como o fenómeno, correlato a esta (fenomenologia).

 

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Terça-feira, 30 de Março de 2010
Was n´ t Hegel an ontological rationalist, Mr. Blackburn? (Confused Views in the Oxford Dictionary of Philosophy- VII)

 In the Oxford Dictionary of Philosophy of Simon Blackburn the definition of rationalism is truncated, ignores the ontological rationalism of Stoicists and of Hegel: 

 

«Rationalism. Any philosophy magnifying the role played by unaided reason in the acquisition and justification of knowledge. The preference for reason over sense experience began with the Eleatics and played a central role in Platonism. (…) The continental rationalists, notably Descartes, Leibniz and Spinoza are frequently contrasted with the British empiricists (Locke, Berkeley and Hume), but such oppositions usually oversimplify a more complex picture. (…) The term rationalist is also used more broadly for any anti-clerical, anti-authoritarian humanism, but it is unfortunate that it is empiricists such as Hume who are in this other sense rationalists.» (Simon Blackburn, Dictionary of Philosophy, Oxford, Pages 308; the bold is put by me). 

 

What about Hegel, mr. Blackburn? In this article about rationalism, there are no references to the German philosopher Hegel as a rationalist, an ontological rationalist.

 

In the article about Hegel, this philosopher is not classified as a rationalist and there is only this reference to reason:

 

«…Hegel requires a rational state to meet very stringent conditions, including the consent of the rational conscience of its members.» (Simon Blackburn, Dictionary of Philosophy, Oxford, Pages 161-162).

 

It seems that Simon Blackburn does not understand the theory of Hegel who identified God with the universal reason, independent and anterior to matter and humanity. Many teachers of philosophy, as well as Blackburn, ignore this fundamental characteristic of Hegel´ s doctrine. The doctrine of Hegel derivates, under this feature, from stoicism with his notion of an «universal reason» which configures destiny.

 

We propose a better definition of rationalism than Blackburn:

Rationalism is the theory which sustains the prevalence of reason on knowledge - the ideas and concepts of human reason are not merely copies of senses and empirical datas, but are modelled by reason, the thinking faculty of ordination and abstraction-  or the prevalence of reason on material nature and life and human history – life, development of nature and humanity obey to an universal reason, whether this reason is God, or Destiny or Natural cosmic order.  

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Sábado, 27 de Março de 2010
What is Idealism (Confused Views on the Oxford Dictionary of Philosophy-VI)

The imperfect and inconsistent definition of idealism is a characteristic of Oxford Dictionary of Philosophy of Simon Blackburn:

«Idealism  Any doctrine holding that reality is fundamentally mental in nature. The boundaries of such a doctrine are not firmly drawn: for example, the traditional Christian view that God is a sustaining cause, possessing greater reality than is creation, might just be classified as a form of idealism. Leibniz ´s doctrine that the simple substances out of which all else is made are themselves perceiving and appetitive beings (monads) and that space and time are relations among these things, is another early version. Major forms of idealism include subjective idealism, or the position better called immaterialism and associated with Berkeley.» (Simon Blackburn, Dictionary of Philosophy, Oxford, 2005, Page 177).

 

In fact, the definition of Blackburn is inconsistent: some idealism sustains that nature is essentially or exclusively material and not mental. It is the case of spiritualism or Christian “idealism” in which the idea is before matter and these one is independent from idea.

 

I propose a better definition of idealism: any doctrine holding that matter is created by idea (Goods, human mind, monads or archetypes) or is oriented to idea or is human idea or sensation projected outside the human body.

 

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